Todo empezó un día de Agosto de 2015, la primera semana, no recuerdo exactamente que día, sólo que hacía calor y por aquella época antes de dormir ojeaba una aplicación que te mostraba féminas cual ganado y tú elegías las que te gustaban o no.
(No diré el nombre de la aplicación para no dar publicidad de gratis a Flirtie.) Pues resulta, que las chicas también pueden verte y también pueden clasificarte si les gustas o no. De hecho, me enteré de eso porque de repente, al abrir la aplicación, me salió un mensaje en dorado. "Rosita
(La llamaremos así a la chica, no por que tenga dos tatuajes de un par de rosas en los hombros, sino porque me recordaba a esa flor, bella pero peligrosa si la tocabas.) te ha dado superlike." Coño. Alguien me había dado superlike, ¿eso existía? Nunca me habían dado uno... Total, que entro al perfil de Rosita a verlo y sin duda alguna me llamó la atención, era una chica delgadita, con una mirada que se te clavaba en los ojos, con su pelo de colores llamativos y siempre un rostro inexpresivo. Sin pensarlo dos veces le di a "like" yo también, pensando que sería un bot o algo, no le di mucha importancia. Minutos después, me habló ella. Empezamos a hablar normal, vamos, lo más normal del mundo, desde el respeto, pues recordamos que yo pensaba que era un perfil falso. Así que ella empezó a abrirse conmigo; Que si los chicos por aquí no sabemos ligar, que uno al decirle que era diseñadora gráfica y le gustaba el arte le dijo "Hitler también pintaba"
(Vaya perturbado mental pensar en eso cuando semejante moza te habla...) También cayeron las típicas preguntas, qué te gusta, qué edad tienes, de dónde eres...
¿¡Qué cojones!? Está a 520km de donde yo vivo...
Total, que con la tontería empezamos a hablar de la fotografía, que a ambos nos gustaba y sin querer queriendo, ella me pasó una captura de su instagram con su nombre. "Vaya, tendré que empezar a seguirte". Me acuerdo de esto como si fuera ayer, por su contestación... "No habrá más remedio que aceptar tu petición". Y a partir de ahí, cada día entraba a la aplicación a hablar con Rosita.
Un día, hablando de música le pasé mi canción favorita acompañada de un número de nueve dígitos que representaba mi número telefónico: "Oiría está canción XXX XXX XXX veces." Y se ve que no lo pilló, cosa que me hizo gracia por que cinco minutos después me estaba pidiendo mi WhatsApp.
Justo hablamos dos días, y de repente, no contesta a WhatsApp. Algo me temía, pero lo dejé pasar, no sin pensar demasiado en ello. Al cabo de las horas, revisando mi instagram, vi que había subido una foto diciendo que unos cabrones le habían rajado la mochila en las fiestas de su ciudad y se habían llevado su móvil.
Baia, baia...
Con la tontería me dice que está de rollo con un tío, bla bla bla, cosa que no le di mucha importancia, en ese momento no sentía el afecto que hoy siento por ella, y yo, pues seguía manteniendo contacto con un rollo que bueno, estaba ahí para satisfacerme.
Pasaron varias semanas y ella se fue a su pueblo a pasar las vacaciones. Dio la mala casualidad de que Rosita se puso enferma y no salía de casa, así que hablábamos veinticuatro horas diarias, Hasta que yo cansado ya de la situación, de que ella estuviera lejos, de hablar siempre súper correcto, así que le entré con la frase que nunca había pensado que funcionaría: "Estás malita? Pues yo tengo aquí una medicina que te puede ir bien." Baia, baia, resulta que aceptó dicha invitación y se puso muy cachondilla la muy golosa. En fin, a partir de este día, tuvimos sexting más a menudo, incluyendo también contenidos para adultos por ambas partes.
Todo se empezó a torcer para cuando verano de 2016 estaba llegando, ya con un cariño, y ciertos sentimientos encontrados por ambas partes, queríamos quedar para proclamar nuestros feels a los 4 vientos. Pero le decía que se viniera y las largas eran constantes, que si me da miedo, que si es casa de tus padres, no tuya, que es un viaje muy largo... Pues le dije de ir yo con ella, que se quedaba en casa dos semanas sola.. Que si no era su casa, que si no metía a extraños, que si venía era a un hotel, que en su casa no me quedaba.... Yo veía que eso no avanzaba. Nos habíamos quedado esperando y últimamente me repetía mucho: "Búscate a alguien que te quiera más cerca; estamos muy lejos; esto no va a funcionar..." Y yo no quería, yo la quería a ella. Pero inconscientemente empecé a conocer a otra chica...
El tiempo pasaba y cada vez me sentía más distante de Rosita, y ella lo sabía, parecía que lo hiciera a propósito, hasta que un día le dije que estaba con otra persona desde hace poco... Ella al principio no quiso hablar de ello y pasaban los días y parecía que me odiaba, las respuestas monosílabas, las indirectas muy directas... En fin, que aquella que parecía ser madura, ser la chica de hielo, había sucumbido a deshacer su corazón y caer en los celos a pesar de haber forzado esa situación. Me entristece, porque yo sigo teniendo un cierto cariño hacia ella, y me gustaría tener una amistad, Pero a día de hoy, me ha borrado de toda red social y no quiere mantener contacto conmigo... Cosa que me lleva a preguntar... ¿Realmente merece la pena haber tenido tanto tiempo hablando día sí, día también para acabar así?
Lo siento mucho por hacer daño a Rosita de este modo, pero ella me lo llevaba haciendo a mí con su distante forma de ser a pesar de sentir algo... Fue bonito mientras duró y lo seguirá siendo si recordamos los buenos momentos, Me quedo con las ganas de saber como sería sentir el calor de sus abrazos o de provocar que se ría.