Negro... lo veo todo negro. No hay salida, no hay escapatoria, sólo
queda esperar y aguantar. Sólo queda caminar en la oscuridad,
dándome golpes contra el azar. Las paredes se tiñen de tristeza,
afuera de la oscura ventana se oyen lágrimas desplomarse contra el
húmedo suelo. Sólo tus caricias, tus palabras, tus risas y tus
labios me hacen evadirme de mi propia realidad. Tu lacio pelo castaño
olor a rosas me hace dibujar una sonrisa en mi rostro, sólo estando
contigo, contigo y nadie más. Día a día intento verte, día a día
intento hablarte, día a día, siento que te necesito. Sólo sé que
te necesito. Esperar me queda, esperar a volver a verte. Siempre que
nos despedimos ya estoy contando el tiempo que queda para volver a
verte, pero cuento hasta infinito ya que nunca se si podre volver a
abrazarte. Y vuelvo. Vuelvo a la oscuridad de donde procedo. Gritos
me reciben y golpes me conceden. -Ha sido un agrado recibir esa dulce
caricia.- Dulce caricia, un paso menos, solo un paso, que queda hasta
la libertad, ansiada en vida, hasta perderla, y lograrla. Por fin,
serás mía, pero, no en vida.
