A mí lo de escribir me viene de lejos, de muchos años atrás, todo empezó con Harry Potter, mi gusto por leer y por escribir. Y al principio escribía cosas surrealistas, cuentos de como montar un robot con órganos humanos y ver que no funcionaba hasta encontrar a un ingeniero, historias de sexo, alcohol, y drogas, vacías. Todas vacías. Después de tantos años escribiendo un día me rompieron el corazón. Y entre lágrimas escribí una carta. De dicha carta me acuerdo con sus puntos, me acuerdo donde se corría la tinta del boli por haber mojado la página al llorar. Me acuerdo de todo eso, pero, eso no es lo peor Paula. Lo peor de los recuerdos es que cuando los reproduces de nuevo, lo que más hiere es que sientes lo que sentías en ese momento. Al acabar de escribir esa carta, me sentí una persona nueva. No por estar mejor, ni mierdas de esas, sino por haber descubierto que podía liberar mis sentimientos sobre el papel. Estuve muchísimo tiempo escribiendo sobre ese corazón partido, ni te imaginas lo que sufrí... (despertarme a media noche llorando por haberla soñado, pesadillas en las que la volvía a perder una y otra vez, ansiedad...) Y bueno, llegó un día en que no sé que pasó, de verdad, no sé cual fue el punto de inflexión que no me hizo pensar más en ella. Quizás ya había vaciado todo lo que tenía dentro, por qué recuerdo que de aquella época apenas veía sentido a nada. Y eso, eso también me hizo escribir, cosas negras, muy negras.
Mi relación con la escritura personal (aquella que no enseño o que pocas veces muestro) siempre ha sido una relación de amor-odio. Es algo que necesito hacer en mi vida, es algo que me llena y me permite encontrarme más que nada. Pero cada vez que escribo recuerdo todas las otras veces y siento aquello que sentí. Obvio que hay cosas preciosas en mis letras, no sólo oscuridad y tristeza. Pero siempre el negro se comerá al blanco. (Tú que te gusta el arte entenderás esta referencia más que nadie hahaha).
Con todo esto, que es poco para todo lo que quisiera decir, te invito a que conozcas algo más de mí, si quieres claro. Que me preguntes, que me insistas y sobretodo, no te pido que me comprendas.
Escribiendo antes, pensando en ti, llegué a la conclusión de qué vamos a ser pasajeros en el que seguramente nos bajaremos en diferentes estaciones. Qué es una lástima, pero es lo que es. Y me gustaría que este viaje lo vivieramos como nunca hemos vivido nada. Que si es corto, pues bueno, que sea corto. Pero al menos que sea intenso. Que no nos arrepintamos de nada.
miércoles, 3 de abril de 2019
Ojalás no acaben nunca.
Estoy tirado en la cama ahora mismo y me estaba rascando un pie con el otro. De golpe me he acordado que tú me haces lo mismo, que cuando estamos abrazados me acaricias con tus pies los míos, que tu mano pasa por mi espalda suavemente haciéndome sentir querido. Que respiro tu aliento y pienso que en esos momentos me gusta estar vivo, por poder tocarte, sentirte. Por poder estar contigo y sentir el calor de tu piel, de tu respiración y tus labios.
Que me encantan esos pequeños detalles, cuando abres los ojos sólo para ver si te miro. Cuando los cierras sabiendo que sí, que te estoy mirando, te sale esa sonrisilla de vergüencita y haces que sonría yo también mientras te miro y veo un precioso rostro que momentáneamente es feliz, por mí culpa, igual que yo, por la tuya.
Que también ahora, pensando, me doy cuenta de que cuando te voy a buscar, y nuestras miradas se cruzan después de días sin vernos, ambos esbozamos una sonrisa tímida de alegría y veo que el tiempo se esfuma demasiado rápido estando contigo, sin apenas tiempo para haber vivido, pero sintiéndome vivo. Y cuando te dejo... ese momento en el que la realidad vuelve a cubrir todo negro, y el paso del tiempo oculta el sabor de tu último beso... entonces, me entristezco. Y no puedo parar de pensar en que ojalá el tiempo jugará al revés, y que pasará rápido cuando no estés, para así ir lento para poder disfrutar más contigo.
Que me encantan esos pequeños detalles, cuando abres los ojos sólo para ver si te miro. Cuando los cierras sabiendo que sí, que te estoy mirando, te sale esa sonrisilla de vergüencita y haces que sonría yo también mientras te miro y veo un precioso rostro que momentáneamente es feliz, por mí culpa, igual que yo, por la tuya.
Que también ahora, pensando, me doy cuenta de que cuando te voy a buscar, y nuestras miradas se cruzan después de días sin vernos, ambos esbozamos una sonrisa tímida de alegría y veo que el tiempo se esfuma demasiado rápido estando contigo, sin apenas tiempo para haber vivido, pero sintiéndome vivo. Y cuando te dejo... ese momento en el que la realidad vuelve a cubrir todo negro, y el paso del tiempo oculta el sabor de tu último beso... entonces, me entristezco. Y no puedo parar de pensar en que ojalá el tiempo jugará al revés, y que pasará rápido cuando no estés, para así ir lento para poder disfrutar más contigo.
lunes, 1 de abril de 2019
Sobrasnada
Desde que te veo aparecer dibujas en mi cara la felicidad. Mirándome, con ese rubor rojizo que tiñe tus mejillas. Viniéndome a abrazar, dando esos saltitos de alegría, y yo... yo me derrito cuando en cuanto te veo. Eres mi deidad en este planeta, en quien pienso cuando estoy contento, la que me saca la sonrisa y el motivo por el que por fin, después de tanto tiempo, quiera que pasen los días por un motivo. Y sólo sé que eres real porque soy capaz de sentir tu aliento, soy capaz de tocarte y sentir tu calor, de hacerte llorar y ver que eres más persona que las personas, ver que eres especial y más allá de esa fachada de Lady Corazón de Piedra tienes un corazón hermoso y lleno de sentimiento y empatía, donde hay sueños ocultos y llantos por sacar. Llantos que expresan más que la palabras y en esos momentos, en esos momento es cuando más tuyo me siento. Cuando abro este muro que tengo y a pesar del dolor de los martillazos, sienta bien que puedas entrar, sienta genial que sepas quien soy y como soy, y que no huyas, sino que son mis males los que huyen de esta mente atormentada. Haces que mis cicatrices sangren y se abran sólo porque contigo soy quien soy.
Me encantan esos pequeños grandes detalles cuando estamos juntos, el roce con tus manos, esos soniditos raros que hacen que me desquicie, que estamos abrazados, o no, y siento tu dedo paseando por mi cuello, por mi pelo.. cuando siento que me acaricias me desnudas. Que eres capaz de hacer que cierre los ojos y no vea lo que nos rodea, que sólo estemos tu y yo, que seas tú la que me da cuerda en esos instantes... y pensar que no hay forma terrenal de agradecérte las ganas que me das por seguir mirando adelante...
Contigo me siento protegido, contigo siento que vuelo.
Que leas lo más bonito del mundo.. aun que sea con mala letra...
Estoy en casa y miro la cama en la que tantos momentos hemos vivido, en la que no me importaría compartir contigo tantas noches en vela, mirándote a la cara, acariciándote tu blanca piel, recorriendo tu cuerpo con un dedo, pensando en lo afortunado que soy de tenerlo al lado. No imaginas cuantas ganas tengo de besarte entera cada vez que te tengo desnuda en mi cama, darte besos húmedos por mis lágrimas, de felicidad. De saber que puedo contar contigo, de que eres vida en este bodrio mundo.
Que cuando te ríes, haces que no piense en nada salvo en eso, que tengo tu sonrisa fotografiada en mi mirada.
Tantas noches contigo, sintiendo tu aliento, sintiendo tu alma.
Me encantan esos pequeños grandes detalles cuando estamos juntos, el roce con tus manos, esos soniditos raros que hacen que me desquicie, que estamos abrazados, o no, y siento tu dedo paseando por mi cuello, por mi pelo.. cuando siento que me acaricias me desnudas. Que eres capaz de hacer que cierre los ojos y no vea lo que nos rodea, que sólo estemos tu y yo, que seas tú la que me da cuerda en esos instantes... y pensar que no hay forma terrenal de agradecérte las ganas que me das por seguir mirando adelante...
Contigo me siento protegido, contigo siento que vuelo.
Que leas lo más bonito del mundo.. aun que sea con mala letra...
Estoy en casa y miro la cama en la que tantos momentos hemos vivido, en la que no me importaría compartir contigo tantas noches en vela, mirándote a la cara, acariciándote tu blanca piel, recorriendo tu cuerpo con un dedo, pensando en lo afortunado que soy de tenerlo al lado. No imaginas cuantas ganas tengo de besarte entera cada vez que te tengo desnuda en mi cama, darte besos húmedos por mis lágrimas, de felicidad. De saber que puedo contar contigo, de que eres vida en este bodrio mundo.
Que cuando te ríes, haces que no piense en nada salvo en eso, que tengo tu sonrisa fotografiada en mi mirada.
Tantas noches contigo, sintiendo tu aliento, sintiendo tu alma.
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