lunes, 1 de abril de 2019

Sobrasnada

Desde que te veo aparecer dibujas en mi cara la felicidad.  Mirándome, con ese rubor rojizo que tiñe tus mejillas. Viniéndome a abrazar, dando esos saltitos de alegría, y yo... yo me derrito cuando en cuanto te veo.  Eres mi deidad en este planeta, en quien pienso cuando estoy contento, la que me saca la sonrisa y el motivo por el que por fin, después de tanto tiempo, quiera que pasen los días por un motivo. Y sólo sé que eres real porque soy capaz de sentir tu aliento, soy capaz de tocarte y sentir tu calor, de hacerte llorar y ver que eres más persona que las personas, ver que eres especial y más allá de esa fachada de Lady Corazón de Piedra tienes un corazón hermoso y lleno de sentimiento y empatía, donde hay sueños ocultos y llantos por sacar. Llantos que expresan más que la palabras y en esos momentos, en esos momento es cuando más tuyo me siento. Cuando abro este muro que tengo y a pesar del dolor de los martillazos, sienta bien que puedas entrar, sienta genial que sepas quien soy y como soy, y que no huyas, sino que son mis males los que huyen de esta mente atormentada. Haces que mis cicatrices sangren y se abran sólo porque contigo soy quien soy.

Me encantan esos pequeños grandes detalles cuando estamos juntos, el roce con tus manos, esos soniditos raros que hacen que me desquicie, que estamos abrazados, o no, y siento tu dedo paseando por mi cuello, por mi pelo.. cuando siento que me acaricias me desnudas. Que eres capaz de hacer que cierre los ojos y no vea lo que nos rodea, que sólo estemos tu y yo, que seas tú la que me da cuerda en esos instantes... y  pensar que no hay forma terrenal de agradecérte las ganas que me das por seguir mirando adelante...

Contigo me siento protegido, contigo siento que vuelo.


Que leas lo más bonito del mundo.. aun que sea con mala letra...


Estoy en casa y miro la cama en la que tantos momentos hemos vivido, en la que no me importaría compartir contigo tantas noches en vela, mirándote a la cara, acariciándote tu blanca piel, recorriendo tu cuerpo con un dedo, pensando en lo afortunado que soy de tenerlo al lado. No imaginas cuantas ganas tengo de besarte entera cada vez que te tengo desnuda en mi cama, darte besos húmedos por mis lágrimas, de felicidad. De saber que puedo contar contigo, de que eres vida en este bodrio mundo.
Que cuando te ríes, haces que no piense en nada salvo en eso, que tengo tu sonrisa fotografiada en mi mirada.

Tantas noches contigo, sintiendo tu aliento, sintiendo tu alma.

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