Me siento como una mierda, y a pesar de que todo fue culpa mía, la hecho de menos. Cuando la veo por la calle y no puedo ni saludarla con una sonrisa en la cara, cuando me la cruzo en el bar y no puedo estar con ella. Necesito su perdón. Ella fue, es, y será alguien para mi, y no es nada fácil olvidar a una persona como ella, aun que intente buscarle los defectos, acabo encontrando un porque del no poder olvidarla. Necesito volver a sacarle una sonrisa, a recibir un abrazo suyo, y vivir en paz. Pero que va, es imposible, me esfuerzo en intentar hablar, pero siempre que lo hago acabo peor de lo que empecé. Mis amigos no entienden el porque aún sigo pensando en ella, pues ya hace bastante que no hablamos, ni nos vemos. Odio que haya pasado todo esto. Odio que el perdón hoy en día haya perdido ante todo. Pero odio, odio sobretodo, lo ocurrido. Algo impulsado por la ira e impotencia, algo que no se puede ni si quiera saber el porqué se hizo, pero hecho está y, bueno, digamos que envejezco cada día que paso lejos de ella. Y ella, ella... Ella no sabe, supo, y espero que sepa, todo lo que arriesgué, todo lo que perdí, todo lo que gané, y todo lo posible que he hecho por y para ella...

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