Sus ojos estrellados cuando hipnotizan son irrelevantes a la hora de mirarte y decirte lo que con los labios no soy capaz. Esa sonrisa que atrapa cualquier sentimiento triste y me inunda de felicidad. La voz angelical que desprende encandila hasta la mismísima perfección.
La perfección, ella me tendría envidia tan solo por estar a tu lado, y que al pronunciar tu nombre se remueva en su consciencia maldiciendo nuestra felicidad.
Solo tienes la cura con sonreír, o con cantar, me hipnotizas y haces que me pierda en la luz de la alegría.
Siento que te quiero, pero no quiero quererte, pues mi corazón esta roto, y tú, te mereces uno entero, para ti..

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