sábado, 18 de junio de 2016

Fluyendo sobre magma

Hoy me siento vacío. No sé por qué... bueno sí. Por que no estás tú. Ya sé que no estás todos los días, pero me refiero al hecho de ser tú. ¿Qué ha pasado? Necesito comentar contigo los detalles que nuestras neuronas transportan, necesito debatir, aquél cambio de opinión sobre el día en que nos daríamos el primer beso, o sobre que ropa llevar puesta en nuestra primera cita. Necesito escuchar de tu boca que aún está esa X y que quieres que esté ahí. Quiero poder confiar en ti, quiero, quiero, quiero... ¿Y tú qué quieres?
No lo sé ni yo, no sé lo que quieres, tampoco creo que lo sepas tú... La llama la noto débil, como cuando estuvimos a punto de apagarnos. Ya sé que son malas rachas, pero es inevitable preocuparse cuando tienes la sensación de perder algo que te importa. Es inevitable, pedir perdón por preocuparte, por querer hablar contigo a sabiendas de que me mandarás a la mierda y que este loco ciego te recordará por siempre en su cabeza. Las cosas intensas siempre quedan. Aquél beso bajo la luna, aquella chica que me destrozó el corazón, los cuatro años que tardé en recomponer gran parte de él, aquella otra chica que te hace reír cada día y luego tú, la razón de que últimamente escriba tanto, la razón de que mi cerebro active esa chispa que me ilumina la inspiración y pueda fluir. Estás tú, que sin haberte visto, me tienes la cabeza llena de tu ser, pero sin ver nada. No sé quien eres, no sé que quieres, que haces, que evitas, que no te gusta, no sé, no sé, no sé...
No sé que es lo que se te pasa por la cabeza cuando hacemos esas gilipolleces, cuando nos sacamos las sonrisas tontas a través de esa puta pantalla. Me gustaría verla, sí, y besarla. Me gustaría, me gustaría, me gustaría...
Me gustaría hacer tantas cosas contigo, y que eso que llamamos X no nos detenga. Me gustaría pasear a tu lado, debatiendo cualquier chorrada sobre la Luna. Me gustaría sentarme contigo y compartir un buen café mientras te recito a Neruda. Me gustaría, compartir noches en vela contigo, leyendo juntos a Poe, y que, al acabar, nos perdamos unidos en pasión. Que despertemos cogidos, y que nos separemos por que tengamos calor, que nos duchemos y desfoguemos, que comamos y cocináramos. Que, que, que, que...
Qué es lo que tengo que hacer para que veas que soy especial, para que me valores más de lo que crees que soy, que un diamante es frágil, pero, costoso. Que un cristal des débil y barato. que tú y yo, somos placas tectónicas causando terremotos.

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