Estaba yo, ahí solo, caminando a paso lento, en aquella oscura ciudad llena de gente pero vacía ante mis ojos. La multitud pasaba por mis lados sin tocarme, pero yo sentía su rebufo al pasar por mi lado. No me venía la inspiración como en aquellos libros de tanto éxito que escribí, no había nada en mi cabeza de lo que se pudiera redactar lo que sea. Sólo quería algo de inspiración. Seguía yo caminando y de pronto me encontré con un McDonalds. Entré sin pensar nada, dirigiéndome al mostrador con la cabeza agachada.
-Hola, bienvenido a McDonalds. ¿Que desea?-
-Un McFlurry por favor...-
Una vez me entregaron el McFlurry y lo pagué me fui a la mesa más lejana que había en el local. Me senté y casi sin apetito di una cucharada de mi McFlurry. Hubo algo que me sentó bien, no sabía el qué, pero seguí tomando ese jugoso y fresco brebaje. ¡Cada vez me sentía mejor! La inspiración me vino enseguida, saqué la libretita y mi bolígrafo portátiles de mi bolsillo interior de la cazadora y me puse a escribir, palabras que me venían como si fueran olas, fuertes vientos, o avalanchas, de ahí, fue donde saqué mi escritura bohemia y reveladora.
Como veis, sí, se me da bien las historietas y parecidos. A partir de hoy creo que cada semana subiré un cuento. O simplemente un texto. Espero que os guste!
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